Voy a salirme un poco de la temática que he tenido hasta ahora para meterme en un lío del que no sé si voy a ser capaz de salir.
Una cosa que me gusta mucho hacer es leer una fuente antigua intentando olvidar todo lo demás que he oído o leído sobre el tema. De este modo, pretendo eliminar todas las interpretaciones que muchas generaciones de personas han ido haciendo sobre un tema concreto que siempre deforman los hechos. Solo queda la interpretación de esa fuente (o hasta esa fuente) y la mía propia que pongo por encima con lo leído.
Hoy voy a someterme a una prueba extrema. Creo que no lo puede ser más. Te invito a que lo hagas conmigo usando la misma metodología. Vamos a leer la fuente más antigua que existe sobre la crucifixión de Jesús de Nazaret y, olvidándonos de todo lo que se ha contado durante 2000 años, vamos a interpretarlo nosotros. Si eres muy religioso o un ateo militante (que no deja de ser una forma de religión) te recomiendo que no sigas porque lo último que quiero es molestar a nadie. Esto no va de religión, ni de teología, ni siquiera de historia. Esto va de comprensión lectora.
Antes de empezar vamos a ver qué fuente usamos y por qué. También te voy a dar algo de contexto necesario para hacer la reflexión de forma adecuada.
Voy a establecer primero una verdad axiomática: el personaje existió, vivió en el s. I y su vida es más o menos como la conocemos. Dudar de la existencia de uno de los cinco personajes más documentados de la antigüedad me parece tontería.
La fuente: el Evangelio de Marcos.
El texto más antiguo que habla sobre Jesús de Nazaret son las cartas de Pablo de Tarso escritas unos años después de la muerte Jesús. Sin embargo no nos sirve porque apenas habla de la vida y muerte del personaje, así que nos tenemos ir a la siguiente fuente que es el Evangelio de Marcos. Hay bastante consenso entre los expertos (científicos, no teólogos) en que Marcos es el primer Evangelio escrito y además una fuente que usaron Mateo y Lucas junto con la llamada Fuente Q. Hay mucho debate sobre si Juan, que es el evangelista más tardío entre los canónicos, conocía o no los otros Evangelios. El caso es que, como suele pasar, cada autor se basa en los anteriores y va deformando la historia con su propia visión. En el caso de los Evangelios, cada vez van apareciendo más contenido teológico y más hechos sobrenaturales. Marcos ya tiene bastante de eso, pero al ser el primero es el menos deformado.
También hay consenso en que fue escrito alrededor del año 70DC. La razón es que el autor estaba obsesionado con la destrucción del Templo de Jerusalén, que ocurrió en esa fecha a manos de las legiones de Tito. Esto nos sitúa 40 años después de la muerte de nuestro protagonista. No se sabe si Marcos conoció al protagonista de su historia o escribió lo que le habían contado, pero tenemos que asumir que en su escrito ya hay un poco de deformación de los hechos en base a las interpretaciones de lo sucedido hasta entonces. En cualquier caso, es el texto menos deformado que tenemos.
Dentro de Marcos vamos a tomar de base desde Marcos 14.63 hasta Marcos 16.8. La razón de no tomar como válido desde Marcos 16.9 en adelante es que también hay bastante consenso científico en que esos párrafos finales se añadieron a posteriori. En las copias más antiguas que se conservan no existen. Esto ya nos dice mucho de cómo afrontar la lectura. Alguien añadió "algo" porque le pareció que el texto terminaba sin dejar clara alguna cosa. Tienes la fuente aquí por si quieres leerla por ti mismo y hacer tu propia reflexión. Yo te iré guiando por la mía.
Será clave en nuestro análisis ceñirse únicamente a Marcos. El Cristianismo estudia la figura de Jesús de Nazaret saltando de un Evangelio a otro, entendiendo que forman parte de un mismo todo. Es una historia donde se van superponiendo textos de cuatro autores distintos en los que unos textos complementan a otros. A veces se contradicen. Nosotros vamos a intentar juzgar solo lo que Marcos quiso contar sin tener en cuenta ningún texto más.
Para saber más de este tema recomiendo leer a Bart Ehrman o a Dominic Crossan. El primero es ateo y el segundo religioso (de hecho un ex-monje). Ya tenemos la fuente, ahora nos queda saber un poco de contexto sobre la crucifixión.
La ejecución por crucifixión.
La crucifixión no fue inventada por Roma, existe desde mucho antes. Los romanos lo que sí hicieron es llevarla a la excelencia y aplicarla de forma masiva. Era el castigo que se ponía a los enemigos de Roma. De este modo fueron crucificados los esclavos de Espartaco por rebelarse contra la República, por ejemplo. Seguro que los habitantes del alto de la Dulla que sobrevivieran al asalto que narramos en la serie de artículos sobre ese tema serían crucificados también. Jesús fue condenado por sedición, por tanto era un enemigo de Roma y fue crucificado.
La crucifixión no solo servía para liquidar a los enemigos de Roma, servía para algo mucho más importante. La crucifixión era el método para meter miedo a los que quedaban con vida. La ejecución por la cruz tenía por objetivo causar la peor agonía del reo durante un tiempo muy largo. Normalmente 4 o 5 días. Durante ese tiempo los condenados sufrían un dolor extremo a la vista de todo el mundo. Ya se preocupaban los ejecutores de que la crucifixión se produjera en un sitio visible. La idea era meter el miedo en el cuerpo a los vivos para que jamás se les ocurriera alzarse frente a Roma.
Puro terrorismo.
Es importante que nos quedemos con este concepto, así que lo repito: mucho sufrimiento y mucho tiempo de agonía. Para despachar rápido al reo le hubieran cortado la cabeza, como hacían con los ciudadanos romanos o le hubieran tirado por un acantilado, que era otro método que también usaban los romanos en ocasiones. La crucifixión exigía mucho tiempo de agonía.
Flavio Josefo era un autor romano de origen judío que escribió 40 años después de la muerte de nuestro protagonista. Entre otras cosas hizo un relato de la Gran Revuelta Judía que fue la guerra en la que Roma tomó por asalto Jerusalén y destruyó el Segundo Templo. Solo dejaron en pie el muro de las lamentaciones que hoy es tan famoso. Este Josefo, un tipo curioso, empezó la guerra del lado de los judíos y la terminó del lado de los romanos en una historia rocambolesca que sería muy larga de contar aquí. El caso es que ya terminada la guerra, el futuro emperador Tito le envió a Belén a hacer unas gestiones. Por el camino se encontró a unos amigos suyos que habían sido crucificados como parte del castigo a los sediciosos. Decidió salvarlos y volvió grupas hacia Jerusalén para hablar con Tito y rogarle que perdonara a sus amigos. Tito accedió y volvió donde estaban los crucificados para liberarlos. De los tres amigos crucificados solo sobrevivió uno. Los otros murieron días después debido a la las heridas producidas por la crucifixión.
Me parece importante este episodio de Flavio Josefo para nuestra historia. Flavio se encuentra con unos amigos suyos que ya llevarían un tiempo colgados de la cruz. Vuelve a Jerusalén, habla con Tito y de vuelta de nuevo. En todo el proceso relatado en este párrafo pueden pasar perfectamente 2 o 3 días, incluso más. Dos de sus amigos mueren unos días después. El proceso de la muerte es largo en la crucifixión.
Lo que es seguro es que este superviviente jamás pudo volver a andar. Se han encontrado restos de individuos crucificados a los que no les pudieron sacar los clavos de los pies antes de darles sepultura. La forma de clavar el talón al madero hace imposible que esas personas pudieran volver a andar. Ya tendrían suerte si les pudieron sacar todo el clavo del pie. Si a los crucificados les clavaban además los brazos a la cruz, también sería imposible que el pobre amigo de Flavio Josefo hubiera vuelto a usar sus manos jamás. El resto de su vida lo tuvo que pasar mantenido y transportado por otras personas, ya que él tuvo que quedar totalmente inhábil.
Nos falta tener un poco de contexto del momento que se produjeron los hechos:
Judea en tiempos de Jesús.
El templo relatado en los Evangelios es el Segundo Templo mandado construir por Herodes el Grande poco antes del nacimiento de Jesús de Nazaret. Herodes el Grande reinó navegando entre la relación con la todopoderosa Roma, de la que siempre fue aliado, y sus propios ciudadanos que eran una mezcla entre judíos y griegos con tendencia a la revuelta. Fue lo bastante hábil para mantener a todos lo suficientemente tranquilos para no tener excesivos problemas en un tiempo en el que se estaban derrumbando los reinos asiáticos ante el huracán romano.
Este Herodes murió en el año 4 A.C. y dividió su reino entre sus 3 hijos: Herodes Arquelao heredó Judea, Herodes Antipas heredó Galilea (este es el Herodes del Evangelio) y Herodes Filipo el resto de territorios. Tanto nombre Herodes es un poco lío.
El que nos interesa ahora es el que heredó Judea (Herodes Arquelao) quien hizo algo que no gustó en Roma y Augusto le depuso en el año 6 D.C. Con sus territorios se formó la Provincia Romana de Judea, que quedó bajo el control de Roma. Era una provincia menor y de poca importancia porque dependía directamente de otra provincia que era la de Siria. Además estaba gobernado por un prefecto de rango ecuestre, es decir, por un político de bajo rango. Lo importante para nosotros es que la capital no se puso en Jerusalén sino en Cesarea Marítima. Allí vivía el prefecto y tenía una cantidad de tropas limitada para poder actuar si pasaba algo. En tiempos de Jesús ese prefecto era Poncio Pilato.
Augusto no quería líos y el poder real, aunque supeditado a Roma, quedó en manos de los sacerdotes del Templo y de la aristocracia sacerdotal que lo regía. Es decir, el poder de Herodes Arquelao, quedó de algún modo delegado en la aristocracia sacerdotal del Templo. Aunque los textos que nos han llegado están demasiado tergiversados, parece ser que aparte de mantener el orden, los sacerdotes del Templo se encargaban de recaudar los impuestos para Roma aprovechando que los judíos tenían la costumbre de pasarse por Jerusalén durante la Pascua. El prefecto se acercaba también por allí en Pascua para asegurar que no había problemas en los pagos y para llevarse el dinero ya propiedad del Senado y el Pueblo de Roma.
En Hispania, la Galia, Grecia, Siria y África, los romanos habían impuesto desde el primer día su poder a fuerza de sus armas. Esto quiere decir que esos pueblos habían sido sometidos por la fuerza y en el año 33 tenían pocas posibilidades de negarse a pagar los tributos que les imponía la urbe. Sin embargo Judea se había ido incorporando a la esfera romana de forma más o menos pacífica, en base a alianzas, pactos y tratados. Los judíos aún no tenían consciencia de lo que suponía oponerse a Roma. Por esa razón, el run run de revuelta era continuo y derivó finalmente en la Gran Revuelta del año 70.
Volviendo al tiempo en que vivió Jesús de Nazaret, la situación era de pre-revuelta, no solo contra Roma, sino también contra los poderes locales que estaban subordinados a Roma y les recaudaban los impuestos manteniendo a la población cerca de la miseria. En Galilea este poder local lo ejercía Herodes Antipas, a quien los ciudadanos odiaban. Esto puede explicar la oposición de Juan el Bautista y su violento final. En Judea era la aristocracia sacerdotal, a quienes los judíos de la época empezaban a ver como la élite que les quitaba el dinero para dárselo a Roma. Para no caer en la propaganda cristiana posterior, tenemos que entender también a esa aristocracia sacerdotal. La alternativa era mucho peor. Si no se hacía lo que Roma quería y se entraba en un estado de sedición, las armas de Roma arrasarían con todo. Hay que ver a los sacerdotes del templo surfeando entre el poder romano y los ciudadanos de a pie para entender todos los hechos relatados en los Evangelios.
En este punto empezamos ya nuestra historia. En la Pascua del año 33 un galileo llamado Jesús se planta en el Templo en medio de la recaudación del impuesto para el emperador Tiberio y se lía a porrazos contra los cambistas. Estos cambistas, parece ser que cambiaban bienes por moneda romana, que era la que había que usar para pagar los tributos. Estos porrazos se pueden ver como un problema de orden público que tienen que solucionar los sacerdotes del Templo o como una sedición contra Roma de un personaje que se opone a la recaudación.
En un primer momento los sacerdotes quieren condenarle a muerte y usan una acusación de blasfemia. Mt 14:58-65
Nosotros le hemos oído decir: Yo derribaré este templo que es hecho de mano, y en tres días edificaré otro hecho sin mano. Mas ni aun así se concertaba el testimonio de ellos. Entonces el sumo sacerdote, levantándose en medio, preguntó a Jesús, diciendo: ¿No respondes algo? ¿Qué atestiguan estos contra ti? Mas él callaba, y nada respondía. El sumo sacerdote le volvió á preguntar, y le dice: ¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito? Y Jesús le dijo: Yo soy; y veréis al Hijo del hombre sentado á la diestra de la potencia de Dios, y viniendo en las nubes del cielo. Entonces el sumo sacerdote, rasgando sus vestidos, dijo: ¿Qué más tenemos necesidad de testigos? Oído habéis la blasfemia: ¿qué os parece? Y ellos todos le condenaron ser culpado de muerte. Y algunos comenzaron á escupir en él, y cubrir su rostro, y a darle bofetadas, y decirle: Profetiza. Y los servidores le herían de bofetadas.Pero por algún motivo no se atreven a condenarlo por sí mismos bajo la acusación de blasfemia y deciden llevárselo a Poncio Pilato. Aquí le acusan de sedición a Roma por proclamarse rey. Mt 15:1-5
Y luego por la mañana, habiendo tenido consejo los príncipes de los sacerdotes con los ancianos, y con los escribas, y con todo el concilio, llevaron a Jesús atado, y le entregaron a Pilato. Y Pilato le preguntó: ¿Eres tú el Rey de los Judíos? Y respondiendo él, le dijo: Tú lo dices. Y los príncipes de los sacerdotes le acusaban mucho. Y le preguntó otra vez Pilato, diciendo: ¿No respondes algo? Mira de cuántas cosas te acusan. Mas Jesús ni aun con eso respondió; de modo que Pilato se maravillaba.Como Jesús cargó contra los cambistas y no contra la recaudación en sí, parece que el prefecto Poncio Pilato no lo vio como sedición en un primer momento, sino como una pelea que no tenía que ver con Roma. Así que decide dar una oportunidad para liberar al preso. Mc15:6-15
Empero en el día de la fiesta les soltaba un preso, cualquiera que pidiesen. Y había uno, que se llamaba Barrabás, preso con sus compañeros de motín que habían hecho muerte en una revuelta. Y viniendo la multitud, comenzó á pedir hiciese como siempre les había hecho. Y Pilato les respondió, diciendo: ¿Queréis que os suelte al Rey de los Judíos? Porque conocía que por envidia le habían entregado los príncipes de los sacerdotes. Mas los príncipes de los sacerdotes incitaron á la multitud, que les soltase antes á Barrabás. Y respondiendo Pilato, les dice otra vez: ¿Qué pues queréis que haga del que llamáis Rey de los Judíos? Y ellos volvieron á dar voces: Crucifícale. Mas Pilato les decía: ¿Pues qué mal ha hecho? Y ellos daban más voces: Crucifícale. Y Pilato, queriendo satisfacer al pueblo, les soltó á Barrabás, y entregó á Jesús, después de azotarle, para que fuese crucificado.Es probable que en cualquier otro momento, los sacerdotes se hubieran encargado del reo personalmente, pero en este caso insisten en que sea juzgado y condenado por sedición contra Roma, cosa que solo podía hacer el prefecto. Es difícil saber por qué este empeño, pero imagino que pudo ser porque los sacerdotes sabían que El Nazareno tenía bastantes seguidores en Jerusalén y tuvieran miedo a una revuelta abierta en un caso bajo su gestión. Lo mejor sería dejarlo en manos del prefecto.
Marcos nos cuenta que el prefecto cumple con lo que dicta su autoridad y condena al reo. No se lava las manos, ni hace ningún gesto. Solo condena.
Empieza a ponerse interesante: los soldados romanos que le llevan a crucificar hacen escarnio de él y le ponen una corona de espino. Pero no le azotan ni le someten a una tortura terrible. Solo se humillan. Mc 15:16-26
Entonces los soldados le llevaron dentro de la sala, es a saber al Pretorio; y convocan toda la cohorte. Y le visten de púrpura; y poniéndole una corona tejida de espinas, Comenzaron luego a saludarle: ¡Salve, Rey de los Judíos! Y le herían en la cabeza con una caña, y escupían en él, y le adoraban hincadas las rodillas. Y cuando le hubieron escarnecido, le desnudaron la púrpura, y le vistieron sus propios vestidos, y le sacaron para crucificarle. Y cargaron a uno que pasaba, Simón Cireneo, padre de Alejandro y de Rufo, que venía del campo, para que llevase su cruz. Y le llevan al lugar de Gólgotha, que declarado quiere decir: Lugar de la Calavera. Y le dieron á beber vino mezclado con mirra; mas él no lo tomó. Y cuando le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando suertes sobre ellos, qué llevaría cada uno. Y era la hora de las tres cuando le crucificaron. Y el título escrito de su causa era: EL REY DE LOS JUDIOS. Y crucificaron con él dos ladrones, uno á su derecha, y el otro á su izquierda.Esta es la clave de nuestro análisis. Un señor de 33 años, como dirían hoy los jóvenes: "en su prime" es crucificado sin ser torturado físicamente de forma extrema en ningún momento. Cargar con la cruz debía de ser duro, así que se lo "entoligaron" a uno que pasaba por allí. De momento el reo ha sufrido muy poco. A las 3 de la tarde lo crucifican. La hora es importante porque inicia el contador del suplicio que duraba días. También es importante el hecho de que fue crucificado junto con otras 2 personas. Yo apuesto que estos eran de la banda de Barrabás y solo se había librado el jefe.
Me voy a saltar la parte de escarnios de los transeúntes para ir directamente a la muerte de nuestro protagonista. Mc15:36-37
Y corrió uno, y empapando una esponja en vinagre, y poniéndola en una caña, le dio á beber, diciendo: Dejad, veamos si vendrá Elías á quitarle. Mas Jesús, dando una grande voz, espiró.La traducción que uso de la Biblia Reina-Valera usa el verbo eSpirar. Con S y no con X. En otras traducciones el reo eXpira. Llegamos al cenit del relato. Resulta que es viernes y va a empezar el Sabat. El Sabat es una fiesta judía que no ocurre los sábados sino que ocurre desde que anochece el viernes hasta que vuelve a anochecer el sábado. Jesús "espira" a una hora de la tarde que el autor no nos indica. Parece ser que los judíos tenían algún tipo de reparo a ver cadáveres en el Sabat así que un senador noble judío pide bajar el cuerpo de Jesús. Mc15:42-47
Y cuando fue la tarde, porque era la preparación, es decir, la víspera del sábado, José de Arimatea, senador noble, que también esperaba el reino de Dios, vino, y osadamente entró á Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús. Y Pilato se maravilló que ya fuese muerto; y haciendo venir al centurión, preguntole si era ya muerto. Y enterado del centurión, dio el cuerpo á José. El cual compró una sábana, y quitándole, le envolvió en la sábana, y le puso en un sepulcro que estaba cavado en una peña, y revolvió una piedra á la puerta del sepulcro. Y María Magdalena, y María madre de José, miraban donde era puesto.¡BUM! Pilato no se puede creer que haya muerto en tan poco tiempo. ¡Apenas unas horas! Hace ir al centurión encargado de la ejecución y le pregunta si está muerto de verdad. ¿Cuánto tiempo ha podido pasar? Pues si le subieron a las 15 horas y en Judea en Pascua (con la hora solar) anochece alrededor de las 18:30 tuvo que fallecer de 16:30 a 17:00, teniendo en cuenta que José de Arimatea fue a ver a Pilato antes de que anocheciera. En hora y media ha fallecido, cuando lo normal es que se tardara días en morir. Normal que Pilato no se lo creyera. Recordemos: hombre de 33 años sin enfermedades previas conocidas y sin haber sido físicamente torturado antes. Raro.
El centurión confirma el fallecimiento y le dan el cuerpo a José de Arimatea que lo sepulta a todo correr en un sitio improvisado. Vamos a ver cómo termina esto, Mc 16:
Y como pasó el sábado, María Magdalena, y María madre de Jacobo, y Salomé, compraron drogas aromáticas, para venir á ungirle. Y muy de mañana, el primer día de la semana, vienen al sepulcro, ya salido el sol. Y decían entre sí: ¿Quién nos revolverá la piedra de la puerta del sepulcro? Y como miraron, ven la piedra revuelta; que era muy grande. Y entradas en el sepulcro, vieron un mancebo sentado al lado derecho, cubierto de una larga ropa blanca; y se espantaron. Más él les dice: No os asustéis: buscáis a Jesús Nazareno, el que fue crucificado; resucitado ha, no está aquí; he aquí el lugar en donde le pusieron. Mas id, decid a sus discípulos y a Pedro, que él va antes que vosotros a Galilea: allí le veréis, como os dijo.Y aquí acaba el Evangelio de Marcos. Como decía al principio, siglos más tarde alguien añadió más cosas porque este final lo dejaba muy descolocado respecto al mensaje teológico del Concilio de Nicea.
Veamos lo que dice. Las mujeres allegadas a Jesús de Nazaret van al sepulcro a embalsamar el cadáver y hay un muchacho vestido de blanco esperándolas para contarles qué ha pasado con el cuerpo. No es un ángel ni un enviado divino. Es un chico joven que está allí sentado esperando. Resulta que el sujeto está aún vivo y lo han llevado a Galilea. Si fuera la primera vez que oyéramos esta historia sin saber de nada más seguro que concluiríamos que:
- El crucificado se desmayó en la cruz pero no llegó a morir.
- El centurión, bien estaba compinchado, bien estaba sobornado.
- La resurrección de la que habla Marcos hay que verla más como una reanimación del SAMUR moderno que como una transfiguración de un cuerpo divino.
- Alguien fue lo bastante listo como para librarle de la muerte.
...Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos.
Rizando el rizo, en Juan 20:24-31 hasta los discípulos tocan las heridas de la crucifixión. Pero como este texto es posterior, vamos a dejarlo aquí.
Cuarenta días vivió tras la crucifixión. La historia es similar a la de los amigos de Flavio Josefo que hemos visto al principio del artículo. Si la muerte fue a consecuencia de las heridas de la crucifixión, entonces pudo deberse a una septicemia, a tétanos o a cualquier complicación fruto de haber recibido al menos 4 heridas lacerantes muy graves y no disponer de ningún tipo de antibiótico.
El día 41 termina el personaje real y empiezan a crearse las visiones del personaje que nos han llevado hasta hoy.

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